Guía completa

Una pieza pequeña con efecto directo en el bolsillo

La sonda lambda mide el oxígeno residual en el escape y permite a la centralita ajustar la mezcla de combustible en tiempo real. Cuando su señal se vuelve lenta o imprecisa por envejecimiento, la mezcla deja de ser óptima y el consumo sube, muchas veces antes de que aparezca cualquier otro síntoma perceptible al volante.

Por qué se confunde con un catalizador dañado

Un código relacionado con la eficiencia del catalizador puede deberse en realidad a una sonda lambda posterior que da una lectura incorrecta, no al catalizador en sí. Comprobar la señal de ambas sondas antes de presupuestar es la diferencia entre una reparación de cien euros y una de varios cientos.

Fugas de escape: la causa que se olvida comprobar

Antes de dar por hecho que la sonda está defectuosa, revisamos también si hay una fuga en el tramo de escape anterior a ella. Una entrada de aire no controlada altera la lectura de oxígeno igual que lo haría una sonda envejecida, y sustituir la sonda sin corregir la fuga no resuelve el síntoma.

Qué pasa si no se atiende a tiempo

Además del sobreconsumo, una mezcla mal ajustada de forma prolongada puede acelerar el desgaste del catalizador, que es una pieza bastante más cara de sustituir que la propia sonda. Por eso conviene diagnosticarlo en cuanto se detecta un consumo anómalo.