Guía completa

El mantenimiento programado no es un trámite

La mayoría de las averías grandes que llegan al taller no aparecen de un día para otro: son la suma de varios descuidos pequeños que nadie atendió a tiempo. El mantenimiento programado existe justamente para cortar esa acumulación antes de que se convierta en un problema serio.

Cada fabricante define su propio calendario de kilometraje y meses. No es lo mismo lo que pide un gasolina de uso urbano que un diésel que hace trayectos largos con frecuencia. Trabajamos siempre sobre el plan real de tu modelo concreto, consultando marca, motorización y kilometraje antes de decir qué toca.

Treinta puntos, no una checklist de relleno

Con el coche en el elevador comprobamos niveles, correas visibles, espesor de frenos, holguras de dirección y suspensión, estado de luces, batería y neumáticos. Cada punto tiene un motivo concreto: la suspensión afecta a la distancia de frenada, las luces son de lo primero que falla en una ITV, la batería pierde rendimiento mucho antes de dejarte tirado sin previo aviso.

El aceite correcto, no solo la viscosidad correcta

El fallo que más vemos llegar de otros talleres es el aceite con especificación incorrecta. Acertar la viscosidad no basta: cada fabricante exige una norma concreta pensada para su sistema de filtro de partículas y su intervalo de cambio real. Verificamos siempre esa norma antes de comprar el aceite, no después.

Si el coche llega con mantenimiento atrasado

Es habitual en coches de segunda mano o que han pasado tiempo parados. En vez de presentar una lista larga de golpe, la ordenamos por prioridad: lo que afecta a la seguridad primero, lo que puede dañar el motor si se ignora después, y lo que puede esperar sin riesgo. Decides tú el ritmo con esa información delante.